viernes, 17 de diciembre de 2010

EL INTERRUPTOR DE LA VIDA (2ª PARTE)



El mundo civilizado es muy injusto. Por un lado, matamos la vida en potencia que crece en nuestro interior, y por otro lado, mantenemos con vida, a personas cuyo tiempo ya ha se ha agotado. Y es que la medicina puede llegar a ser bastante cruel, a veces no es capaz de curarnos, pero si de mantenernos artificialmente con vida.

Haciendo un discurso un tanto demagógico, podemos preguntarnos cuanta gente en el tercer mundo muere por malnutrición o por consumo de agua no potable, y a cuantos de ellos podríamos salvar con lo que cuesta mantener artificialmente, a una persona en coma profundo.
La eutanasia en un tema controvertido. Por suerte o por desgracia, hasta hace relativamente poco, la gente no tenía que plantearse este dilema moral. Las personas se curaban o morían, pero no había una situación intermedia, en muchos casos inhumana, en la que el desenlace se aplaza pero donde no parece haber solución posible.

Hay que distinguir entre el suicidio asistido y la eutanasia. En el primero, el paciente está imposibilitado fisicamente para terminar con su vida, y en uso de sus facultades, pide ayuda a otro para que le mate en su nombre.
En el segundo caso, el paciente no pide ni que le maten, ni que le mantengan con vida, simplemente, porque ni siquiera sabe que está vivo.

Así que la ética, la moral y las leyes deben replantearse nuevas situaciones cada día. Distinguir lo que es delito de lo que es miseriocordia, analizar casos y situaciones concretas donde un milagro no le parece probable, ni al más optimista.
Y es que nuestro afán por sobrevivir, y nuestra negativa a resignarnos a nuestra suerte, nos ha convertido en unos dioses de pacotilla. Jugamos con el fuego de la clonación, creamos máquinas que respiran y laten por nosotros, y a lomos de una medicina aún joven y desbocada, le hacemos un requiebro a la muerte.
Pero en algunos casos, la muerte queda atrapada entre nosotros y lo que significa una vida digna, es un muro infranqueable, una instantánea detenida en el tiempo, sin futuro, sin retorno, sin final feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario